Padecer alergia a algún alimento supone estar siempre alerta de los alimentos que compras y que consumes dentro y fuera de casa. Para ponértelo fácil, te mostramos esta imagen en la que está todo lo que no debes pasar por alto si tú, o alguien de tu alrededor acaba de manifestar algún tipo de alergia alimentaria.

Cuáles son los síntomas a la alergía, cómo identificar alérgenos en los productos que compras y qué debes hacer para controlar tu alergia, en solo una imagen. Una información muy útil que nos facilita el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC).




LA SOLUCIÓN A UNA DE LAS ALERGIAS ALIMENTARIAS MÁS POPULARES PODRÍA ESTAR MUY CERCA


Investigadores australianos han realizado un estudio que desvela que un conjunto de distintos genes son los causantes de que algunas personas tengan alergia a los cacahuetes. Los expertos pretenden llevar a cabo una manipulación genética para conseguir nuevas variedades de este fruto seco. El descubrimiento ayudará también a una mayor productividad de los cultivos y a aumentar su valor nutritivo.



¿Reemplazar el cacahuete tradicional por uno que no posea el genoma que causa las alergias? Cada vez más cerca.
Un equipo de científicos de la Universidad de Australia Occidental (Australia) se ha unido a un equipo global de investigadores que ha identificado los genes de los cacahuetes de cara a conseguir que la manipulación genética sea capaz de evitar una respuesta alérgica en los seres humanos con un nuevo súpercacahuete.
Los expertos, junto con varias organizaciones de investigación a nivel mundial, incluido el Instituto Internacional de Cultivos para las Zonas Tropicales Semiáridas (ICRISAT), identificaron los genes mediante la decodificación del ADN de los cacahuetes. Concretamente, encontraron 21 genes diferentes que podrían ser causantes de esta alergia. El descubrimiento también conducirá a una mayor productividad de los cultivos y también, cómo no, a aumentar su valor nutritivo.

Los cacahuetes representan una importante fuente de alimento en el planeta y es uno de los cultivos de mayor importancia económica. Con un origen sudamericano, estos frutos secos se cultivan en más de 100 países, con aproximadamente 42 millones de toneladas de producción cada año. Contienen casi la mitad de las 13 vitaminas esenciales y el 35% de los minerales que el organismo necesita para funcionar correctamente, de ahí su importancia.

Sin embargo, las alergias también son un problema. La alergia a los cacahuetes tiene una alta prevalencia en Australia, afectando a aproximadamente el 3% de la población y puede causar un grave problema si no se consigue tratar rápidamente.

El profesor Rajeev Varshney, Director de ICRISAT (International Crops Research Institute for the Semi-Arid Tropics) ha desempeñado un papel clave en el estudio. Varshney ha comentado que los hallazgos serán un logro importante para la industria y la agricultura: “Este descubrimiento nos lleva un paso más cerca de crear cacahuetes que tendrán importantes beneficios a nivel mundial. También vamos a ser capaces de producir estos frutos secos con más beneficios para la salud con mayor valor nutricional”, aclara el investigador.

El siguiente paso será alterar los genes descubiertos en el estudio y probar los resultados en geocarpy (el proceso productivo en el maní), para desarrollar nuevas variedades de cacahuetes. Así, la solución a una de las alergias alimentarias más populares podría estar muy cerca, aunque habrá que esperar un poco para probar este nuevo y nada alérgico fruto seco.

Los resultados han sido publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Fuente: Cienciaxplora

La alergia alimentaria es una respuesta anómala del cuerpo a los alimentos, que implica al sistema inmunológico identificando de forma incorrecta ciertos componentes de los alimentos, por lo que actúa contra ellos provocando reacciones alérgicas. La gravedad de una reacción puede variar entre los diferentes individuos. Mientras que una persona puede necesitar dirigirse con urgencia al centro de salud más próximo en cuestión de minutos por síntomas potencialmente mortales tras comer un alérgeno alimentario, otras pueden simplemente presentar un picor en la boca.
En ocasiones, la alergia a los alimentos se confunde con una intolerancia alimentaria. Sin embargo, ambas afecciones poseen diferentes causas y síntomas. La intolerancia alimentaria no se relaciona con el sistema inmunitario, y las personas que padecen intolerancias a los alimentos pueden consumirlos en pequeñas cantidades y no presentar síntomas de alergia.

Hoy en día más de 17 millones de personas en Europa padecen alergia alimentaria, y de estas, 3,5 millones tienen menos de 25 años.

La anafilaxia puede describirse como una reacción alérgica sistémica y grave, de riesgo vital, que progresa rápidamente y potencialmente mortal. Las causas más frecuentes de anafilaxia incluyen los alimentos, los fármacos y las picaduras de insectos (abejas y avispas), y por otro lado, a materiales como el látex, aunque suele ser menos frecuente. La reacción puede comenzar a unos pocos minutos o incluso a una hora después del contacto con el material o el alimento, y puede progresar rápidamente causando constricción de la vía aérea, síntomas cutáneos y gastrointestinales y una alteración del ritmo cardíaco. En los casos graves, puede haber obstrucción completa de la vía aérea, shock y muerte.


La anafilaxia puede afectar a diversos sistemas corporales simultáneamente. La piel está afectada en el 80 % de los incidentes anafilácticos en la forma de picor, exantema cutáneo y enrojecimiento generalizado o hinchazón debajo de la superficie cutánea. En otros casos, puede estar afectado al sistema respiratorio en la forma de irritación e inflamación dentro de la nariz (rinitis aguda) o asma; el tracto digestivo (náuseas, vómitos, retortijón abdominal o diarrea); o el sistema cardiovascular (con palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca o presión sanguínea disminuida). Todo ello puede producir mareo, pérdida de la consciencia y, en el peor de los casos, una parada respiratoria o cardíaca.


El término de “superalimento” está arrasando entre los medios dedicados a la nutrición y es cada vez más usado por los expertos en salud y bienestar. Pero, ¿qué son los “superalimentos”? Se refiere a aquellos alimentos cuyo potencial nutritivo o valor nutricional los hace muy beneficiosos para la salud por su alta concentración de antioxidantes, grasas saludables o vitaminas.

Algunos son muy conocidos como el aceite de oliva virgen extra o las legumbres, pero también hay otros alimentos al alcance de nuestra mano, menos conocidos o que estamos menos acostumbrados a consumirlos, y que también pueden producir enormes beneficios a nuestro sistema. Para las personas alérgicas a determinados alimentos además, es esencial tratar de cubrir sus necesidades dietéticas y vitamínicas con alternativas que les aporten la misma cantidad de nutrientes que no reciben de los alimentos a los son alérgicos.



Siempre y cuando se compruebe la compatibilidad y tolerancia a estos alimentos, existen productos que comienzan a hacerse un hueco en nuestra dieta y que pueden ser muy importantes para llevar a cabo una dieta equilibrada y saludable. Pese a todo, los nutricionistas hacen hincapié en que aunque es muy beneficioso incorporar estos alimentos a nuestro menú, hay que recordar que un “superalimento” no es sinónimo de comida milagrosa y que ningún alimento, por sí solo, puede servir para prevenir de una enfermedad. Mantener el equilibrio entre una dieta saludable, hacer ejercicio y tener un buen descanso son la mejor receta. ¿Quieres conocer con detalle algunos de estos “superalimentos”? Aquí los tienes:

  1. Aceite de oliva virgen extra: El alimento antioxidante por excelencia. Tiene propiedades antioxidantes y ayuda a regular los niveles de colesterol malo en sangre. Además, también hay estudios que lo relacionan con una menor tasa de infartos en mujeres y con un menor desarrollo de cáncer de mama.
  2. Quinoa: Aunque es un pseudocereal, se parece mucho a las legumbres. Aporta gran valor en proteínas y en fibra de fácil digestión, por tanto favorece bastante el tránsito intestinal y se relaciona con la prevención de enfermedades como el cáncer de colon. También suponen un gran aporte de hidratos de carbono complejos, lo que supone nuestra fuente de energía diaria. Se puede usar del mismo modo que el arroz o el cuscús.
  3. Legumbres: Gran fuente de hierro y minerales como calcio y magnesio, y una importante alternativa a la carne y el pescado por su aporte de proteínas de valor vegetal. Además, gana a la carne porque aporta muy poca grasa y mucha fibra.
  4. Brócoli: Verdura con gran cantidad de vitamina C, agua, fibra y muy pocas calorías. Además, también contiene antioxidantes y también se relaciona con la prevención de enfermedades como el cáncer.
  5. Hojas Verdes: Muchos expertos recomiendan su ingesta a diario por sus propiedades alcalinizantes y la clorofila que permite depurar el organismo. También destacan por su aporte en fibra, que ayudan al sistema digestivo.
  6. Naranjas: Alto contenido en vitamina C, ácido fólico y antioxidantes que permiten combatir los radicales libres. Sin embargo, se recomienda su consumo más durante los meses de temporada, es decir invierno.
  7. Nueces: Importante aporte en Omega3, vitamina E, fibra y grasa saludable, lo que protege el corazón y favorece a los niveles de colesterol.
  8. Ajo: Uno de los alimentos con mayores propiedades antibacterianas, lo que potencia al sistema inmunitario. También está relacionado con la reducción del colesterol.
  9. Chocolate negro: Cuanto más cacao, más antioxidantes y fibra y más beneficioso para la salud cardiovascular y para el sistema nervioso central.




¿Cuál es el alcance del problema?


La mayoría de las personas que dicen padecer alguna forma de alergia alimentaria hace uso del auto-diagnóstico y, por consiguiente, pone en marcha estrategias de tratamiento (habitualmente la evitación de los alimentos) que no están supervisadas por un médico. 

Más de 120 alimentos están descritos como causantes de alergias alimentarias. Sin embargo, los alimentos que con mayor frecuencia producen reacciones alérgicas graves son la leche, el huevo, el cacahuete, los frutos secos, las frutas (rosáceas) y algunas verduras. Las alergias al pescado y los mariscos son menos frecuentes pero habitualmente bastante graves. 

En la Europa continental, las alergias alimentarias más frecuentes en los niños son al huevo, la leche y el cacahuete, mientras que en los adultos están causadas por la fruta fresca, el cacahuete, los frutos secos y las verduras. Sin embargo, hay variaciones en cada país con respecto a las alergias alimentarias más frecuentes. Por ejemplo, en el RU, la nuez, la avellana y el cacahuete son los que plantean el mayor peligro y causan el 50 % de las reacciones alérgicas de riesgo vital, mientras que las alergias a los mariscos y al bacalao son más frecuentes en Escandinavia y en el norte de Europa.

Los consumidores españoles cada vez están más concienciados con el cuidado del medio ambiente. El 65% considera relevante que el origen de los alimentos sea sostenible y la mayoría considera que los ingredientes de origen sostenible no sólo mejoran el entorno natural, sino también el sabor de sus platos.

Al menos así lo refleja el primer Estudio sobre Agricultura Sostenible de Knorr, un trabajo que forma parte del Programa de Agricultura Sostenible de la marca y que incluye los resultados de un estudio realizado en España y otro a nivel internacional, con una muestra superior a 2.300 encuestados en nuestro país, y que analiza la percepción y hábitos de los consumidores.

Concienciación europea

Los españoles son los europeos que más se plantean la compra de alimentos sostenibles. El 65% de los consumidores considera relevante que los ingredientes de la lista de la compra procedan de la agricultura sostenible y un 79% destaca la diferencia entre este tipo de alimentos y los de origen convencional.
El estudio permite comparar el grado de concienciación por este tipo de alimentos entre los consumidores europeos. Los consumidores españoles (un 81%) son los europeos que más se plantean la compra de productos con ingredientes de origen sostenible; por delante de franceses (53%), alemanes (53%) o ingleses (30%).
“Se observa una tendencia de consumo favorable a los alimentos elaborados con ingredientes sostenibles en toda Europa. El consumidor asocia la agricultura sostenible con el cuidado del entorno natural y también con una mayor calidad y sabor de los platos; valores añadidos a los que cada vez se les da más importancia”, comenta Ana Palencia, directora de Comunicación y responsable en Europa de RSC de Unilever.

Cultivar el sabor

Los españoles (un 69%) junto con los franceses (73%) son los que más destacan el sabor como valor de los alimentos con ingredientes sostenibles por delante de alemanes (57%) e ingleses (48%).
Una diferencia que se explica por la forma y tiempo de recolección de verduras y hortalizas en la agricultura sostenible: “Los tomates se cultivan en un campo abierto, se dejan madurar lentamente al sol, se les añade el agua necesaria para conseguir el sabor más dulce y se recogen cuando están listos. No solo se consigue un mejor sabor sino también un menor impacto en el medio ambiente”, explica Jaume Drudis, chef y director culinario de Unilever.
Gracias a sus procesos de excelencia y el respeto al medio ambiente, la agricultura sostenible se ha hecho un hueco en la alta gastronomía: “Los chefs siempre damos mucha importancia al equilibrio entre la calidad de los ingredientes y el sabor de los platos. Y las verduras y hortalizas cultivadas de forma sostenible son la mejor opción a la vez que contribuimos a mejorar nuestro entorno natural y damos ejemplo de ello”.

Un futuro más sostenible

Junto con el sabor, el beneficio que más destacan los europeos de los alimentos que proceden de la agricultura sostenible es el cuidado del entorno natural. En España, el consumidor de entre 25 y 39 años es el que tiene mayor conocimiento sobre la agricultura sostenible y destaca su valor para el medio ambiente y la alimentación.
Una concienciación que cada vez es mayor según apunta José Luis Gallego, naturalista y divulgador medioambiental: “La sociedad cada vez está más dispuesta a cuidar del medio ambiente a través de acciones cotidianas como la compra en el supermercado. Escoger alimentos elaborados con ingredientes sostenibles es una rutina que, junto con otros hábitos como el reciclaje, contribuyen a ser más responsables con el entorno”, a la vez que explica cómo los agricultores sostenibles ayudan a proteger los cultivos y la vida de los animales: “Aliarse con la naturaleza en lugar de intentar sustituirla es una gran idea. La agricultura sostenible consiste en hacer las paces con la tierra, con los seres vivos que la habitan, con los animales y las plantas, para convivir en armonía. Los pájaros, los insectos, hasta los más pequeños invertebrados son los mejores aliados del agricultor sostenible”.
El cuidado de la tierra y de su biodiversidad y la dinamización de entornos locales y económicos son beneficios de la agricultura sostenible que cada vez son más apreciados por la sociedad: el 79% de los españoles cree que es importante que las organizaciones internacionales contribuyan a fomentar las prácticas sostenibles en la agricultura.


El origen de la sal en escamas, o sal Maldon, se remonta al tiempo de los sajones, su elaboración es puramente artesanal y laboriosa, empleando métodos y técnicas tradicionales que utilizaban los romanos y los sajones en la misma zona. Esta sal procede del estuario del río Blackwater, en el municipio de Maldon, donde las condiciones son muy peculiares y hay que esperar unas mareas específicas para que le den al agua la salinidad precisa.

¿Cómo se elabora la sal Maldon?


Las grandes mareas de primavera arrastran hacía el río aguas con un alto contenido salino, lo que convierte el río Blackwater al final de su recorrido en uno de los más salados de Inglaterra.

Cada dos semanas, coincidiendo con las fases lunares, durante la marea viva se extrae el agua del mar. La salmuera extraída del río se vierte primero en grandes contenedores metálicos, donde se realiza el filtrado. Luego es conducida hasta las llamadas "sartenes de evaporación", unos grandes recipientes donde se calienta la salmuera hasta el punto de ebullición. La cocción aumenta la salinidad mediante la evaporación del agua, formándose poco a poco los cristales de sal en la superficie. El secreto de la elaboración, recae en el control del tiempo y de la temperatura. El procedimiento es llevado a cabo por artesanos de la sal que la manipulan "a mano". El proceso da lugar a una sal muy pura, con una textura crujiente y suave a la vez que se deshace en el paladar, dejando un sabor salado con un toque ligeramente dulce.


Cabe destacar que la sal en escamas es baja en sodio, un gran beneficio ya que el consumo excesivo de sodio puede contribuir a la alta presión sanguínea, lo que puede conducir a un accidente cardiovascular, a una enfermedad renal o a una enfermedad cadiaca coronaria. Además el sodio, se ha relacionado con una mayor incidencia del cáncer gástrico.

Por otro lado la sal maldon siempre da el toque justo de sabor a nuestros platos. Además, es muy versátil en la cocina: se puede emplear para hacer maceraciones, para conservar los alimentos, para sazonar y puede formar parte de nuestros platos salados, dulces, e incluso en coctelería.